RESULTADO

La danza pertenece al legado del pensamiento griego, es resultado de inspiración de la fuente de la musa Terpsícore, y también está relacionada con las Ménades, las Bacantes y Dionisios. Este marco de referencia nos habla del arte de la danza como éxtasis.

Desde mi propia experiencia, he tenido sensaciones corporales que tienen que ver con el éxtasis en la ejecución de algunos movimientos, y de otros no. Descubrí en mi propia anatomía una conexión especial con la ejecución de algunos movimientos en relación a otros, y en los que sentía maestría, pude relacionar mí cuerpo con el contenido de la ejecución del movimiento. Así, me propuse descubrir la causa de que determinados cuerpos dotados para un tipo de movimiento, en la ejecución de éste, se produce el éxtasis para el propio intérprete, y como consecuencia otorga al público una conexión con algo mayor de sí mismo, a la vez que se sienten parte del danzante en comunión.

En la naturaleza, gran maestra, observé los cuerpos diseñados para movimientos y los vi paralelos en relación al diseño de la máquina humana. Como ejemplo, la diferencia de movimiento en relación al cuerpo que hay entre la jirafa, la vaca y el ciervo, siendo los tres de la familia de los artiodáctilos, que tienen la pezuña dividida en forma de V, siendo el ciervo experto en el salto, la vaca representada por su quietud y la jirafa por el desplazamiento de sus miembros en línea.

Tan seductor era el canto de las sirenas, que me lancé a esta empresa homérica, aunque era consciente de que entrar en el terreno de los Dioses era ponerse a su merced. En mi afán de búsqueda de lo artístico como un acto transcendental en la conducta humana, me veía enfrentado a los misterios de lo sagrado, y allí, es donde la diosa Afrodita me susurró la importancia del cuerpo. Mi primer puerto fue fondeado desde aquí y empecé mi odisea que lleva ya dos años de investigación. Es un proceso dinámico, que estoy seguro ayudará a entender que la danza es para todos absolutamente, apoyando con este estudio el camino abierto a la formación de danza y a su visibilidad en la cultura.

Siento gratitud hacia los numerosos bailarines y bailarinas que se suben a mi nave a modo de argonautas, dándome la oportunidad de observar sus cuerpos, sus movimientos y sus manifestaciones de sentimientos de éxtasis.

Considero el cuerpo humano como contenedor de un contenido muy diferenciado según la anatomía del cuerpo, y conexionar de manera única ambos, hace llegar al placer del éxtasis de la danza, tanto al ejecutante como al observador.