Isadora Duncan

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“Todo el arte surgió de la consciencia del hombre una vez que descubrió la belleza de su cuerpo”

Isadora Duncan era de pecho y caderas anchas y cintura estrecha, de tipología corporal de mujer “reloj de arena”. Cara redondeada de formas suaves y redondeadas. De torso predominante frente a unas extremidades no excesivamente largas y musculadas. Con el centro de gravedad de su cuerpo cercano al suelo. De pelo ondulado, como el de las olas del mar, de movimiento vigoroso y continuo asemejado al ritmo vital de la naturaleza, y suelto, dando la sensación de libertad. Que intenta a través de sus curvas abarcar el mayor espacio posible sin la prisa de tener que llegar a un objetivo. Isadora tenía cierta tendencia a ganar peso, pero esa ganancia se traducía en un gusto por comerse la vida y disfrutar de sus placeres. Su cuerpo se asemejaba a la Venus de Botticelli o a las modelos de Fortuni, mujeres reales y sensuales.

“Los movimientos son bellos cuando son naturales”

Danzaba desde la columna vertebral, el torso era su motor y centro del movimiento, el cual movía de forma serpenteantes, y en torsión y en busca de lo espiral. Su foco estaba en el pecho, en el corazón, que abría y cerraba asemejándose a los ritmos vitales de la naturaleza y el universo. Daba aire a su pecho y a sus brazos, impregnando su movimiento de una sensación de aire y ligereza. Respecto a la forma, su cuerpo y su danza era de curvas, se desplazaba por el espacio en curvas abarcando todo el espacio, giraba, deslizaba, entraba y salía del suelo de forma fácil y continua eficientemente. Su danza era de movimiento continuo, sin paradas, llevándolo a través de un zigzag de izquierda-derecha constante. De movimientos coordinados y asociados, dando la sensación de entrega y ritmo. De constantes equilibrios.

“Todo cuerpo está regido por la ley de la gravedad, por la atracción y repulsión, la resistencia y el abandono: esto es lo que produce el ritmo de la danza”

 

Su técnica buscaba un movimiento natural y fácil, no buscaba el virtuosismo técnico acrobático habituado al bailarín, lo que le daba a su danza una sensación de  ligereza y gozo. Su cuerpo en danza buscaba el placer y el éxtasis a través de lo fácil y las sensaciones placenteras del movimiento de su cuerpo, expresando armonía, gracia y equilibrio.

Sus manos fuente de expresividad, bailaban con mucha presencia y con una tensión suave y grácil, que hacían carriolas hacia si misma, atravesándose, y hacia fuera,  ofreciendo, transmitiendo que la vida se basa en dar y recibir. Sus pies también expresivos, eran rápidos y ligeros, que conseguía poniendo su foco y motor en el torso, liberando brazos y piernas que acompañaban y facilitaban el movimiento del torso, lo que le se nos muestra a los ojos cuerpo como unidad y entrega.

“El movimiento de una cosa procede directamente de su forma, en otros términos, el movimiento y la forma son indivisibles y para hablar del movimiento, es preciso primero considerar la forma”.

“El cuerpo se debe mover en armonía con la naturaleza de su forma”

Su danza imitaba los ritmos de la naturaleza y expresaban vida, al igual que las estatuas griegas que daban sensación  de movimiento.

“Es la cualidad de reposo en movimiento lo que dota a los movimientos de su dimensión eterna”

Su danza era una reverencia a Dionisio, expresaba goce y disfrute, conexionada consigo misma, con los demás, con la naturaleza, y con la vida que la rodeaba. Una danza que no mostraba agresividad ni miedo, que mostraba amor y confianza, que no mostraba pasividad ni dolor, sino acción y disfrute. Su danza era la de la confianza en la vida, el amor y la admiración de las cosas naturales y bellas de la vida.

De gran imaginación y creatividad ante un alma siempre curiosa y conectada con lo que la rodeaba, creaba desde el amor, la belleza y la poesía sublime de lo fácil, poético y artístico. Quizá sin dotes para la educación, por la paciencia y disciplina que implican, ni para buscar financiación de los gobiernos a sus proyectos, abrió muchas escuelas con el fin de dar oportunidad a niñas desfavorecidas y educarlas en el amor, el arte y la belleza.

“el cuerpo no es más que un instrumento armonioso y bien adaptado cuyos movimientos expresan no sólo los movimientos del cuerpo, como en la gimnasia, sino también los pensamientos y sentimientos del alma”

Isadora era extravagante y glamurosa, tanto, que murió de glamour al enredarse su pañuelo en la rueda del descapotable por Niza. Isadora amaba la vida y amaba a las personas. Era mujer libre y salvaje. Sensual y de un erotismo natural, que no sexual, se vestía con te técnica de paños mojados griega, emulando las esculturas de su amado Fidias; en sus creaciones, reconstruía la danza como sí se tratara de reconstruir la Acrópolis, ella se imaginaba vestida como las Cariátides, para moverse y volar como las olas que reconstruía en su pensamiento; evocó los paisajes acuáticos en su doble representación, desde la calma y desde la tempestad, logrando fusionar pasión y emoción en el marco del Phatos griego y del éxtasis, acciones de máxima plenitud que, desde la poesía y la ciencia, permitían a Isadora identificarse con una Bacante renovada.